17 de Abril de 2015
(Mtro. Alejandro Ortiz) La primera vez que fui a El Salvador visité la tumba de Monseñor Romero.El grupo salvadoreño que coordinaba la reunión,dónde estábamos varios teólogos de América Latina, nos llevaron a la catedral donde se encontraba la tumba. Nos explicaronque la tumba estaba en el sótano porque cuando estaba arriba –en la catedral- mucha gente la visitaba y no “dejaban tener misa en paz”, por lo que las autoridades del templo decidieron bajarla al sótano, un lugar oscuro y sucio. Poco a poco, como nos explicaron nuestros guías, fue la gente sencilla la que empezó a limpiar el sótano y hacer de él un lugar digno de Monseñor.
(Mtro. Alejandro Ortiz) La primera vez que fui a El Salvador visité la tumba de Monseñor Romero.El grupo salvadoreño que coordinaba la reunión,dónde estábamos varios teólogos de América Latina, nos llevaron a la catedral donde se encontraba la tumba. Nos explicaronque la tumba estaba en el sótano porque cuando estaba arriba –en la catedral- mucha gente la visitaba y no “dejaban tener misa en paz”, por lo que las autoridades del templo decidieron bajarla al sótano, un lugar oscuro y sucio. Poco a poco, como nos explicaron nuestros guías, fue la gente sencilla la que empezó a limpiar el sótano y hacer de él un lugar digno de Monseñor.
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