15 de Enero de 2015
(Eduardo de la Serna) A raíz de lo ocurrido en estos días en Francia, comparto (como complemento delo que envié hoy) lo que escribí al día siguiente al atentado a las Torres Gemelas. No tenía blog en ese entonces. Creo que puede leerse en la mismma linea de lo enviado.
Quisiera empezar mi reflexión con un ejemplo; y que no se lo tome como “menosprecio”, es solamente un ejemplo que quiere ayudar a entender lo incomprensible. Especialmente los pueblos apasionados, como los latinos, vivimos el amor a nuestra camiseta deportiva con pasión. Somos apasionados. Por eso gozamos con los triunfos y lloramos las derrotas. Estamos “prendidos” a la pantalla del televisor cuando juega nuestro equipo -y bien se aprovechan de eso las empresas cuya pasión es el dinero... Pero algunas veces, en algunos momentos, esa pasión se descontrola, pierde los límites de la cordura, y el amor se transforma en odio. Es que los límites no son fáciles de respetar. Y vemos que un grupo de apasionados se enfrenta en batalla campal con los de otro grupo, los de un equipo contra otro. Es el momento en el que el amor devino fanatismo.
(Eduardo de la Serna) A raíz de lo ocurrido en estos días en Francia, comparto (como complemento delo que envié hoy) lo que escribí al día siguiente al atentado a las Torres Gemelas. No tenía blog en ese entonces. Creo que puede leerse en la mismma linea de lo enviado.
Quisiera empezar mi reflexión con un ejemplo; y que no se lo tome como “menosprecio”, es solamente un ejemplo que quiere ayudar a entender lo incomprensible. Especialmente los pueblos apasionados, como los latinos, vivimos el amor a nuestra camiseta deportiva con pasión. Somos apasionados. Por eso gozamos con los triunfos y lloramos las derrotas. Estamos “prendidos” a la pantalla del televisor cuando juega nuestro equipo -y bien se aprovechan de eso las empresas cuya pasión es el dinero... Pero algunas veces, en algunos momentos, esa pasión se descontrola, pierde los límites de la cordura, y el amor se transforma en odio. Es que los límites no son fáciles de respetar. Y vemos que un grupo de apasionados se enfrenta en batalla campal con los de otro grupo, los de un equipo contra otro. Es el momento en el que el amor devino fanatismo.
©2017 Amerindia - Todos los derechos reservados.