LA BENDICIÓN Y LA FIDELIDAD SE ENCUENTRAN - Pedro Trigo

26 de Diciembre de 2014

LA BENDICIÓN Y LA FIDELIDAD SE ENCUENTRAN
 
Jesús vino al mundo por un encuentro de libertades
La primera palabra la tuviste tú que decidiste echar tu suerte con nosotros
Tú nunca abandonaste a tu creación: ella sigue en la existencia por tu amor constante
Tú nunca abandonaste a tu humanidad 
por tu Palabra y por tu Espíritu la fuiste siempre guiando
lo hiciste en cada tiempo, con cada pueblo
una conducción personalizada
Siempre hubo personas que correspondieron a tu amor
Pero también es verdad que conforme avanzaba la ciencia y la técnica y crecía la riqueza
aumentaba la desigualdad y se profundizaba la opresión del hombre por el hombre
Los que se creían dueños del mundo llegaron a pensar que su fuerza era su dios
Se creyeron más allá del bien y del mal, dueños de la vida y de la muerte
Pero se hacían llamar bienhechores porque implantaron grandes mejoras para su provecho
Uno de esos imperios llegó a divinizar a su dirigente porque había traído al mundo
el don divino de la paz
la paz romana la implantaron las legiones que vencieron y desarmaron a todos
En ese momento, Padre, ustedes, la comunidad divina 
decidió echar su suerte con la humanidad
Tu Hijo entraría en el mundo para salvarlo desde dentro, humanamente
Y obraste con la mayor discreción
La fuerza de tu Espíritu hizo fecundo el seno de una virgen 
que concibió un hijo sin tener relaciones
Ella se turbó íntimamente preguntándose si el embarazo
era una monstruosidad de la naturaleza o un engendro del mal
Estando tan íntimamente desasosegada acudió a ti con confianza preguntándote qué era eso
y tú le hiciste saber que lo que se gestaba en su seno era de tu Espíritu 
Ella, aquietada por tu Palabra, se abrió completamente a tu acción
y volcó toda su persona a ese acontecimiento que obrabas en ella
de manera que lo que había comenzado sin ella fuera también completamente suyo
Ella, portadora de ese misterio inefable, vivía llena de amor, un amor tierno y fuerte
Esta joven estaba desposada con un varón de la estirpe de David que notó esa gracia
que fluía discretamente de toda su persona y se sintió también agraciado por ella
pero poco después se percató también de que estaba embarazada
También él se quedó hondamente turbado porque si estaba embarazada 
es que le había sido infiel
pero ¿cómo una mujer infiel puede trasuntar esa armonía tan dinámica y agraciadora?
Por esa doble seña contrastada que le traía perplejo y por el amor tan hondo que la tenía 
no se atrevió a denunciarla
y decidió repudiarla en secreto, como si fuera él quien rompía el compromiso
Cuando lo había decidido, se acostó tristísimo aunque en íntima paz
y en sueños tú le hiciste saber que el hijo que se gestaba en su prometida no venía de varón
sino del poder de tu Espíritu
y le pedías que no tuviera recelo de recibirla en su casa y de recibir al hijo como suyo
que él como padre le tenía que poner el nombre y que tenía que llamarlo Jesús
porque él salvaría a su pueblo de sus pecados, él sería tu misma salvación
José también creyó en ti y en su mujer e hizo lo que le habías dicho
Tú uniste con el lazo indestructible de la fe a quienes habías unido antes con el del amor
Y así, tan humanamente, hizo tu Hijo su entrada al mundo
Señor, tu alternativa a las legiones romanas no fue un poder sobrehumano incontrastable
un poder justísimo y saludable que aniquilaría para siempre a los opresores
y al que todos se someterían a gusto, instaurándose una edad de oro
Tu alternativa a las legiones fue un matrimonio joven de aldeanos de una nación sometida
De ellos nacería tu mismo Hijo, pero de tal manera que nadie notaría nada
Tu Espíritu obraría en ellos con absoluta discreción
y ellos colaborarían con tu Espíritu tan personalizadamente que en verdad tu Hijo eterno
sería también su hijo, para todos, un campesino más 
pero en realidad un hijo de la fe y el amor 
que se levantó actuando ese amor y viviendo de esa fe
un niño completamente tuyo y entregado completamente a los demás, ante todo a sus papás
y luego a parientes y a los otros niños y a los vecinos y a los requerimientos de la realidad
Tu Hijo entró al mundo del modo más humano posible
como un encuentro exquisito de libertades
de tu libertad condescendiente y agraciadora y de la de esa pareja de campesinos
que supieron abrirse a lo insólito y recibir tu acción en ellos que desquiciaba sus vidas
como buena nueva para ellos y para el mundo 
y se se pusieron decididamente a dar cauce a eso que tú obrabas en ellos y los sobrepasaba
Así entraba tu Hijo al mundo, abriendo la historia desde dentro 
desde la capacidad que nos diste de decirte que sí y de secundar tu acción
Y así la acción más audaz y misericordiosa tuya 
 la que da la medida de tu entrega a la humanidad 
una entrega que equivalía a ponerse en nuestras manos y quedar a nuestra merced
encontró en dos de nuestra familia humana apertura, correspondencia y disponibilidad total
ellos se abrieron a lo que los sobrepasaba, fueron capaces de verlo como bueno
y lo asumieron como suyo con sencillez y respeto 
para que naciera y creciera como Hijo tuyo, como lo eran ellos, pero infinitamente más 
Así Jesús nació como un encuentro de tu bendición del cielo y de la fidelidad de la tierra
Adoramos, Padre, esa voluntad tuya, esa audacia, de salir de ti y ponerte a merced nuestra
para que, al hacerse tu Hijo uno de nosotros, llegáramos a participar en él de tu comunidad
Sólo tú, Padre, pudiste soñar para nosotros un destino tan alto
Precisamente cuando nos veías caídos tan hondo
Padre, si sabías que el imperio se había endiosado 
y que quitaría del medio a cualquiera que percibiera como no sometido a sus dictados
como una fuente libre de vida y de humanidad
¿cómo enviaste a tu Hijo sin estatuto de ciudadano, pobre, libre y desarmado
pura humanidad filial y fraterna
cuando los que mandaban se creían con poder para dejar con vida o matar?
¿Cómo corriste el riesgo de que mataran a tu propio Hijo por salvar a tus criaturas?
¿Tanto te importamos nosotros?
¿No podías salvarnos con menos riesgo, con menos costo?
Padre, después de entregarnos a tu Hijo nadie tiene derecho de dudar de tu amor
de que tu amor es incondicional, un amor infinito y eterno
En verdad que tú has echado la suerte con nosotros
sea buena o sea mala, te la juegas con nosotros
No nos queda más que adorarte, agradecerte y jugárnosla por ti
Pero al contemplar el misterio de la concepción de tu Hijo, de su gestación y nacimiento
reverenciamos admirados lo bien que comenzó todo
cómo tu designio fue acogido y correspondido
cómo te encontraste a una mujer y a un varón que fueron capaces de ponerse a tu altura
se sintieron absolutamente sobrepasados por el misterio que obrabas en ellos
y decidieron libremente dejar que obraras en ellos y ponerse a disposición de ti
Al obedecer encontraron la paz 
y esa paz los capacitó para vivir lo extraordinario tan humanamente
que nadie percibió nada
y el niño creció como todos los niños de la aldea, sin nada que llamara la atención
de lo adecuado que era todo 
todo daba de sí siguiendo el hilo de lo más dinámico de la realidad
el niño y sus papás dirigían la atención a lo que se traía entre manos 
a lo que era bueno hacer en cada coyuntura
y a ti, la fuente sellada de todo y su destino 
en quien se podía confiar siempre y que siempre daba las fuerzas necesarias
Realmente que la concepción, la gestación y el nacimiento de Jesús fue el encuentro
de la bendición del cielo y la fecundidad de la tierra
de tu bendición colmada y de la fidelidad sin sombra y humilde de dos de nuestra tierra 
Gracias, Señor, por este comienzo que marcará para siempre la ruta y el destino 
y que es nuestra esperanza
En estas horas negras ¡qué hermoso es recordarlo! 
¡Qué fuerzas nos da para mantenernos fieles!
¡Qué decisivo es contemplarlo para no quedarnos fijos maldiciendo al fetiche!
¡para seguir nuestro camino con libertad 
y hasta con la alegría que tú sabes dar en medio de la tormenta!
 
 
Saludo de Navidad enviado por Pedro Trigo sj
 




LA BENDICIÓN Y LA FIDELIDAD SE ENCUENTRAN

 

Jesús vino al mundo por un encuentro de libertades

La primera palabra la tuviste tú que decidiste echar tu suerte con nosotros

Tú nunca abandonaste a tu creación: ella sigue en la existencia por tu amor constante

Tú nunca abandonaste a tu humanidad 

por tu Palabra y por tu Espíritu la fuiste siempre guiando

lo hiciste en cada tiempo, con cada pueblo

una conducción personalizada

Siempre hubo personas que correspondieron a tu amor

Pero también es verdad que conforme avanzaba la ciencia y la técnica y crecía la riqueza

aumentaba la desigualdad y se profundizaba la opresión del hombre por el hombre

Los que se creían dueños del mundo llegaron a pensar que su fuerza era su dios

Se creyeron más allá del bien y del mal, dueños de la vida y de la muerte

Pero se hacían llamar bienhechores porque implantaron grandes mejoras para su provecho

Uno de esos imperios llegó a divinizar a su dirigente porque había traído al mundo

el don divino de la paz

la paz romana la implantaron las legiones que vencieron y desarmaron a todos

En ese momento, Padre, ustedes, la comunidad divina 

decidió echar su suerte con la humanidad

Tu Hijo entraría en el mundo para salvarlo desde dentro, humanamente

Y obraste con la mayor discreción

La fuerza de tu Espíritu hizo fecundo el seno de una virgen 

que concibió un hijo sin tener relaciones

Ella se turbó íntimamente preguntándose si el embarazo

era una monstruosidad de la naturaleza o un engendro del mal

Estando tan íntimamente desasosegada acudió a ti con confianza preguntándote qué era eso

y tú le hiciste saber que lo que se gestaba en su seno era de tu Espíritu 

Ella, aquietada por tu Palabra, se abrió completamente a tu acción

y volcó toda su persona a ese acontecimiento que obrabas en ella

de manera que lo que había comenzado sin ella fuera también completamente suyo

Ella, portadora de ese misterio inefable, vivía llena de amor, un amor tierno y fuerte

Esta joven estaba desposada con un varón de la estirpe de David que notó esa gracia

que fluía discretamente de toda su persona y se sintió también agraciado por ella

pero poco después se percató también de que estaba embarazada

También él se quedó hondamente turbado porque si estaba embarazada 

es que le había sido infiel

pero ¿cómo una mujer infiel puede trasuntar esa armonía tan dinámica y agraciadora?

Por esa doble seña contrastada que le traía perplejo y por el amor tan hondo que la tenía 

no se atrevió a denunciarla

y decidió repudiarla en secreto, como si fuera él quien rompía el compromiso

Cuando lo había decidido, se acostó tristísimo aunque en íntima paz

y en sueños tú le hiciste saber que el hijo que se gestaba en su prometida no venía de varón

sino del poder de tu Espíritu

y le pedías que no tuviera recelo de recibirla en su casa y de recibir al hijo como suyo

que él como padre le tenía que poner el nombre y que tenía que llamarlo Jesús

porque él salvaría a su pueblo de sus pecados, él sería tu misma salvación

José también creyó en ti y en su mujer e hizo lo que le habías dicho

Tú uniste con el lazo indestructible de la fe a quienes habías unido antes con el del amor

Y así, tan humanamente, hizo tu Hijo su entrada al mundo

Señor, tu alternativa a las legiones romanas no fue un poder sobrehumano incontrastable

un poder justísimo y saludable que aniquilaría para siempre a los opresores

y al que todos se someterían a gusto, instaurándose una edad de oro

Tu alternativa a las legiones fue un matrimonio joven de aldeanos de una nación sometida

De ellos nacería tu mismo Hijo, pero de tal manera que nadie notaría nada

Tu Espíritu obraría en ellos con absoluta discreción

y ellos colaborarían con tu Espíritu tan personalizadamente que en verdad tu Hijo eterno

sería también su hijo, para todos, un campesino más 

pero en realidad un hijo de la fe y el amor 

que se levantó actuando ese amor y viviendo de esa fe

un niño completamente tuyo y entregado completamente a los demás, ante todo a sus papás

y luego a parientes y a los otros niños y a los vecinos y a los requerimientos de la realidad

Tu Hijo entró al mundo del modo más humano posible

como un encuentro exquisito de libertades

de tu libertad condescendiente y agraciadora y de la de esa pareja de campesinos

que supieron abrirse a lo insólito y recibir tu acción en ellos que desquiciaba sus vidas

como buena nueva para ellos y para el mundo 

y se se pusieron decididamente a dar cauce a eso que tú obrabas en ellos y los sobrepasaba

Así entraba tu Hijo al mundo, abriendo la historia desde dentro 

desde la capacidad que nos diste de decirte que sí y de secundar tu acción

Y así la acción más audaz y misericordiosa tuya 

 la que da la medida de tu entrega a la humanidad 

una entrega que equivalía a ponerse en nuestras manos y quedar a nuestra merced

encontró en dos de nuestra familia humana apertura, correspondencia y disponibilidad total

ellos se abrieron a lo que los sobrepasaba, fueron capaces de verlo como bueno

y lo asumieron como suyo con sencillez y respeto 

para que naciera y creciera como Hijo tuyo, como lo eran ellos, pero infinitamente más 

Así Jesús nació como un encuentro de tu bendición del cielo y de la fidelidad de la tierra

Adoramos, Padre, esa voluntad tuya, esa audacia, de salir de ti y ponerte a merced nuestra

para que, al hacerse tu Hijo uno de nosotros, llegáramos a participar en él de tu comunidad

Sólo tú, Padre, pudiste soñar para nosotros un destino tan alto

Precisamente cuando nos veías caídos tan hondo

Padre, si sabías que el imperio se había endiosado 

y que quitaría del medio a cualquiera que percibiera como no sometido a sus dictados

como una fuente libre de vida y de humanidad

¿cómo enviaste a tu Hijo sin estatuto de ciudadano, pobre, libre y desarmado

pura humanidad filial y fraterna

cuando los que mandaban se creían con poder para dejar con vida o matar?

¿Cómo corriste el riesgo de que mataran a tu propio Hijo por salvar a tus criaturas?

¿Tanto te importamos nosotros?

¿No podías salvarnos con menos riesgo, con menos costo?

Padre, después de entregarnos a tu Hijo nadie tiene derecho de dudar de tu amor

de que tu amor es incondicional, un amor infinito y eterno

En verdad que tú has echado la suerte con nosotros

sea buena o sea mala, te la juegas con nosotros

No nos queda más que adorarte, agradecerte y jugárnosla por ti

Pero al contemplar el misterio de la concepción de tu Hijo, de su gestación y nacimiento

reverenciamos admirados lo bien que comenzó todo

cómo tu designio fue acogido y correspondido

cómo te encontraste a una mujer y a un varón que fueron capaces de ponerse a tu altura

se sintieron absolutamente sobrepasados por el misterio que obrabas en ellos

y decidieron libremente dejar que obraras en ellos y ponerse a disposición de ti

Al obedecer encontraron la paz 

y esa paz los capacitó para vivir lo extraordinario tan humanamente

que nadie percibió nada

y el niño creció como todos los niños de la aldea, sin nada que llamara la atención

de lo adecuado que era todo 

todo daba de sí siguiendo el hilo de lo más dinámico de la realidad

el niño y sus papás dirigían la atención a lo que se traía entre manos 

a lo que era bueno hacer en cada coyuntura

y a ti, la fuente sellada de todo y su destino 

en quien se podía confiar siempre y que siempre daba las fuerzas necesarias

Realmente que la concepción, la gestación y el nacimiento de Jesús fue el encuentro

de la bendición del cielo y la fecundidad de la tierra

de tu bendición colmada y de la fidelidad sin sombra y humilde de dos de nuestra tierra 

Gracias, Señor, por este comienzo que marcará para siempre la ruta y el destino 

y que es nuestra esperanza

En estas horas negras ¡qué hermoso es recordarlo! 

¡Qué fuerzas nos da para mantenernos fieles!

¡Qué decisivo es contemplarlo para no quedarnos fijos maldiciendo al fetiche!

¡para seguir nuestro camino con libertad 

y hasta con la alegría que tú sabes dar en medio de la tormenta!

 

 

Saludo de Navidad enviado por Pedro Trigo sj

 

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