18 de Julio de 2014
J. Pagola
Mateo 13, 24-43
Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la
sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que
añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga
su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la
tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al
servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando
pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño
“fermento” de vida humana.
J. Pagola
Mateo 13, 24-43
Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la
sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que
añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga
su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la
tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al
servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando
pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño
“fermento” de vida humana.
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