18 de Julio de 2014
Homilía de monseñor Marcelo Daniel Colombo, obispo de La Rioja, en la misa en homenaje a Mons. Angelelli (Catedral de La Rioja, Santuario de San Nicolás, 3 de julio de 2014)
Mis queridos hermanos riojanos:
Un 3 de julio de 1968, hace exactamente 46 años, Pablo VI nombraba a Enrique Angelelli, obispo de La Rioja. En esta providencial coincidencia, mientras esperamos verdad y justicia, celebramos el sacrificio de Cristo y rendimos homenaje a quien fuera buen pastor de su pueblo.
1. Justicia y bienaventuranzas para tener y dar vida.
La primera lectura enseña sencilla y enfáticamente, la importancia de la plena vigencia del derecho para el bien del pueblo. Aplicar la ley sin trampas ni sobornos ni acepción de personas, preserva la mirada límpida del juez y asegura la libertad y firmeza de su palabra para pronunciar una sentencia justa.
“Tu deber es buscar justicia, sólo justicia para que tengas vida y poseas la tierra que el Señor, tu Dios te da”. La persistencia del mal y la mentira hiere la dignidad humana y nos hace extranjeros en nuestra misma tierra. La justicia, en cambio, abre el camino de la vida y la plena posesión de los dones de Dios.
Invitados por Jesús a ser sal de la tierra y luz del mundo, las Bienaventuranzas iluminan nuestro camino con señales precisas para un modo nuevo de vivir y de vincularnos, a contracorriente de la iniquidad, la prepotencia, el hedonismo, el materialismo y toda forma de aprovechamiento de los demás. Estas Bienaventuranzas constituyen un programa de vida por el cual los hombres y mujeres de la Iglesia en La Rioja queremos optar decididamente, aquí y ahora, en fidelidad a la más pura tradición de la Iglesia.
(Ver artículo completo)
Homilía de monseñor Marcelo Daniel Colombo, obispo de La Rioja, en la misa en homenaje a Mons. Angelelli (Catedral de La Rioja, Santuario de San Nicolás, 3 de julio de 2014)
Mis queridos hermanos riojanos:
Un 3 de julio de 1968, hace exactamente 46 años, Pablo VI nombraba a Enrique Angelelli, obispo de La Rioja. En esta providencial coincidencia, mientras esperamos verdad y justicia, celebramos el sacrificio de Cristo y rendimos homenaje a quien fuera buen pastor de su pueblo.
1. Justicia y bienaventuranzas para tener y dar vida.
La primera lectura enseña sencilla y enfáticamente, la importancia de la plena vigencia del derecho para el bien del pueblo. Aplicar la ley sin trampas ni sobornos ni acepción de personas, preserva la mirada límpida del juez y asegura la libertad y firmeza de su palabra para pronunciar una sentencia justa.
“Tu deber es buscar justicia, sólo justicia para que tengas vida y poseas la tierra que el Señor, tu Dios te da”. La persistencia del mal y la mentira hiere la dignidad humana y nos hace extranjeros en nuestra misma tierra. La justicia, en cambio, abre el camino de la vida y la plena posesión de los dones de Dios.
Invitados por Jesús a ser sal de la tierra y luz del mundo, las Bienaventuranzas iluminan nuestro camino con señales precisas para un modo nuevo de vivir y de vincularnos, a contracorriente de la iniquidad, la prepotencia, el hedonismo, el materialismo y toda forma de aprovechamiento de los demás. Estas Bienaventuranzas constituyen un programa de vida por el cual los hombres y mujeres de la Iglesia en La Rioja queremos optar decididamente, aquí y ahora, en fidelidad a la más pura tradición de la Iglesia.
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