Miradas

13 de Setiembre de 2026

[Por: Clara Villalba]




A la mañana siguiente, bajo el mismo sol, muy lejos de Pan y Abrazo, yo frente al mar que tantas veces es estar frente a mí misma.

 

Cielo celeste de un día soleado, en una blanca arena fina y un mar azul en la paz, de cresta blanca y de interior esmeralda, en cada bocanada. Un rugido profundo y una risa provocada por las cosquillas de la arena en cada ola… Eran los únicos sonidos; tan contrastantes como armónicos creando una melodía vital.

 

“La mancha de humedad” narrada en la mañana anterior en un día soleado sobre pasto verde, alto y suave, que parece un colchón, que invita a soñar.

 

Estábamos casi todos, sentados sobre unos postes de madera, que simulaban un banco largo. Decidí leerles la m ancha de humedad. Es un cuento corto y lo recordaba perfectamente. Un cuento de Juana de Ibarbourou. Luego de leerla con la mayor expresión que pude (porque les cuesta sostener la atención y recordar), abrimos la ronda de ecos: ¿Qué escuché?, ¿Qué sentí?, ¿Qué recuerdo? Dani comienza hablando de lo que se ve en la mancha de humedad y dice: “es como la de Van Gogh”. Y nombra varias obras de él. Alguien pregunta: “¿quién es Van Gogh?”

 

Y Dani responde: “un pintor de este siglo pasado no, del otro… del anterior, que se cortó la oreja y se la llevó de regalo a una meretriz del pueblo”. Yo mirando a los demás pregunté: “¿saben lo que quiere decir meretriz?”, luego de unos segundos dije: “prostituta, trabajadora sexual. Y, ¿saben que muchas decían que lo que más hacían era escuchar a los varones que iban a los prostíbulos a desahogarse? Quizás por eso él le regaló su oreja, en un gesto de reciprocidad”.

 

“¡Qué lindo!” Dijeron varios…. Y otros: “nunca lo hubiera pensado así”. “Está bueno”, dice José – que es el más viejo – y lo dice bien bajito como quien le da sonido a un pensamiento.

 

Dani empezó a nombrar una tras otra las obras de Van Gogh y de pronto se detuvo y dijo: “el amarillo … ese amarillo tan…” y se frotó el dedo índice con el mayor y el pulgar mirando el cielo en un gesto de buscar la palabra exacta que no encontró… Y luego de unos segundos de ese silencio de búsqueda en reflexión y abstracción nos mira y dice: “Y Goya?! Goya era crá, crá!! Me encanta lo que hace con carbonilla; cada hombre en su intento de volar”.

 

Seba dice: “a mi me pasa lo del cuento, pero con las nubes. Paso horas tirado en el pasto o en la arena mirando hacia arriba y encontrando formas y a veces hasta historias en el cielo”

 

Y yo seguía allí entre el cielo y la arena, frente al mar.

Procesar Pago
Compartir

debugger
0
0

CONTACTO

©2017 Amerindia - Todos los derechos reservados.