[Por: Carina Fulotti]
Quién no ha experimentado alguna vez la necesidad de un espacio personal de soledad donde habitar la tristeza ante la pérdida de quienes amamos. O frente a esas situaciones dolorosas que nos conmueven por dentro. Heridas, sufrimientos que necesitan tiempo y silencio para pasarlas por el corazón y darles su lugar. También Jesús conoció esa experiencia. Y la primera comunidad cristiana conservó en su memoria, como una buena noticia de la cercanía solidaria de Jesús a todo lo humano que vivimos, aquellos momentos en los que buscó la complicidad de la noche, la intimidad de sus amigos de Betania o un lugar apartado para llorar la muerte de su primo Juan el Bautista, asesinado por Herodes…
Descargue los comentarios bíblicos.
©2017 Amerindia - Todos los derechos reservados.