Sin el pie no hay fútbol ni Copa del Mundo

20 de Junio de 2026

[Por: Leonardo Boff]




En homenaje a los millones de aficionados al fútbol en esta Copa Mundial, escribí este elogio al pie, sin el cual no habría fútbol ni Copa del Mundo. He aquí un texto enteramente centrado en el pie.

 

Si algún extraterrestre llegara a la Tierra y observara cómo los seres humanos tratan sus pies, sospecho que quedaría escandalizado. Parecería que consideran a los pies la parte menos noble del cuerpo, pues los esconden. Peor aún: intentan sofocarlos con un trozo de tela llamado calcetines o medias. Después  aprisionan los pies con algo más duro, de cuero, los zapatos o zapatillas. Y, no conformes con ello, atan los zapatos con los pies dentro mediante finos cordones, para asegurarse de que los pies no vayan a liberarse.

 

Y, por último, colocan todo el peso del cuerpo sobre los pies, obligándolos a oler el polvo de los caminos, sufrir la dureza de las piedras y sentir la suciedad de los charcos.

 

Pero esta interpretación de los pies, hecha por los alienígenas, es externa y equivocada. Lo que hacemos con los pies es cuidarlos, pues constituyen nuestro medio natural de transporte. Casi siempre caminamos con ellos por la casa y sobre el césped. Más aún, los pies son la señal más convincente de nuestra hominización. Dejamos atrás el reino animal cuando nuestros antepasados antropoides se levantaron sobre sus pies y comenzaron a caminar erguidos, para ver más lejos, permitiendo el desarrollo del cerebro y el descubrimiento de mejores alimentos.

 

Anatómicamente, los pies son un milagro: con un empeine resistente para soportar los roces y una planta firme para defenderse de las asperezas del suelo.

 

Una red de pequeños tendones garantiza las articulaciones que proporcionan equilibrio a los movimientos de los pies. ¡Cuánto hacen los bailarines con los pies! Incluso hay personas que pintan o escriben con ellos. Existen cuadros dramáticos del gran pintor español Goya que fueron pintados con los pies.

 

El pie es tan importante que fue elegido por muchos pueblos antiguos y modernos, como los anglosajones, como unidad de medida. Un pie corresponde a 30,48 centímetros. La poesía, la forma más noble de la literatura, necesita tener los pies bien puestos para ser armoniosa, especialmente el soneto, considerado una de sus expresiones más elevadas.

 

Sin los pies no tendríamos el fútbol, para el cual los pies lo son todo. Tampoco los articulistas de la revista LIBERTA se habrían propuesto crear su propia selección. Es el deporte más creativo, diverso y movilizador que existe. Todo se realiza con los pies. Las manos no cuentan, salvo para el arquero. Pero incluso él suele patear la pelota con el pie.

 

El pie en el fútbol constituye una metáfora de lo mejor que podemos ofrecer: la feliz combinación entre el desempeño individual y la cooperación del grupo. El fútbol puede ser una verdadera escuela de virtudes: autocontrol, serenidad, amabilidad y capacidad de comprensión, evitando responder un puntapié  con otro puntapié. Como somos humanos y a veces perdemos el control, eso puede ocurrir. Pero no está permitido. El jugador que utiliza así el pie es advertido, sancionado con tarjeta amarilla o roja e incluso puede ser expulsado. Sin el pie no existirían los campeonatos de fútbol, y mucho menos la Copa Mundial de Fútbol celebrada en México, Estados Unidos y Canadá.

 

Los diversos significados de la palabra “pie” nos permiten hacer su elogio.

 

En un mundo políticamente sin pies ni cabeza, con jefes de Estado que meten la pata en conflictos como los de Gaza con Israel, Ucrania con Rusia, el Congo o Irán con Estados Unidos, siempre en pie de guerra contra otros y contra el terrorismo, encontramos en el Campeonato Mundial de Fútbol un punto de apoyo para pensar una sociedad mundial que haga posible formas de convivencia amistosa e incluso fraterna, sostenidas por el entusiasmo de las hinchadas de todos los países. Lamentablemente, todo esto fue distorsionado por el presidente Trump, que dio un puntapié a un famoso árbitro y a equipos técnicos enteros.

 

Por un lado, debemos mantener cierta cautela frente a los utopismos; por otro, no debemos retroceder en la búsqueda de formas civilizadas de convivencia global. Evidentemente, este mundo no alcanza siquiera a los pies del sueño de tantos que desean otro mundo posible, con los pies apoyados en una esperanza humana irrenunciable.

 

Podemos comenzar con el pie derecho desde ahora, permaneciendo al lado de las víctimas, aunque a veces debamos dar un paso atrás debido a las presiones de los poderosos y sus amenazas. Pero seguiremos firmes en esta causa sagrada, sabiendo que no se logra sin esfuerzo. Jamás saldremos corriendo. Persistiremos e insistiremos, manteniéndonos firmes.

 

Ojalá que nuestros familiares y amigos nunca nos abandonen, nos dejen a pie. De lo contrario, sufriremos como quien camina a tientas, como un ciego que se orienta con su bastón y tropieza aquí y allá, lastimándose los pies.

 

Como puede verse, los pies son fundamentales en casi todo en nuestra vida. Nos sirven de apoyo para innumerables cosas. Cuando queremos expresar que hemos dormido profundamente, decimos que hemos dormido a pierna suelta.

 

Este texto desea buen pie a la Selección Brasileña y también a los periodistas y comentaristas de la revista LIBERTA, del Instituto Conhecimento Liberta (ICL), que decidieron crear su propia selección. Quienes se suscriban a la revista LIBERTA encontrarán noticias basadas en la verdad y comentarios con pies y cabeza.

 

Mantengámonos siempre atentos y de pie.

 

Leonardo Boff Colabora semanalmente con la revista LIBERTA del Instituto Conhecimento Liberta (ICL). (https://www.revistaliberta.com.br)

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