[Por: Luis María de la Cruz | Debates Indígenas]
A principios del siglo XXI, el norte del Chaco paraguayo se caracterizaba por sus grandes extensiones de bosques y sabanas naturales. Sin embargo, dos décadas más tarde, el agronegocio y la exploración minera han transformado el paisaje boscoso en praderas y potreros ganaderos. A esto se suma la red de caminos que atravesarán Paraguay y Bolivia con el objetivo de unir la producción brasileña con los puertos peruanos. Mientras tanto, pequeños grupos en aislamiento del pueblo Ayoreo siguen resistiendo y evitando el contacto con el extractivismo que está destruyendo su mundo y a toda la humanidad…
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