Nueva publicación de Amerindia: “Te he amado”. Reflexiones teológicas latinoamericanas sobre la exhortación Dilexi te del papa León XIV

07 de Junio de 2026

[Por: Alejandro Ortiz]




Terminada el 4 de octubre del 2025 y presentada el 9 del mismo mes, el papa León XIV presentó su primera exhortación apostólica titulada Dilexi te. Su origen, que él mismo nos explica, nos ayuda comprender su finalidad:

 

“…en continuidad con la encíclica Dilexit nos, el papa Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada Dilexi te, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero ‘yo te he amado’ (Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío —añadiendo algunas reflexiones— y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres” (DT 3).

 

De entre las muchas cosas que hay que analizar de este punto, hay dos que consideramos relevantes. La primera es que esta primera exhortación fue idea del papa Francisco, “la estaba preparando” anota León XIV. Y la segunda, y tal vez, más importante fue que este proyecto inconcluso lo ve como una herencia y nos comparte que, con alegría, lo hace suyo. De esta manera el papa León XIV nos señala muy claramente que su pontificado dará continuidad —con su propio sello— a la línea de Francisco.

 

Continuando en este tono de sinceridad, nos comparte una confesión: “… de hecho, también yo considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el ‘llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse’ [Gaudete et exsultate 96]” (DT 3). Y tal vez, en este punto encontramos lo que motiva al Papa a pensar en los pobres: solo se llega a conocer lo más profundo de Cristo (sentimientos y opciones) en los pobres y sufrientes del hoy.

 

Así, los “pobres y sufrientes” que fueron centrales para Jesús, deberán serlo también para sus seguidores y seguidoras. Para demostrar este camino de seguimiento fiel a Jesús, hace un recorrido histórico de aquellos y aquellas que han puesto en el centro de su cristianismo a los empobrecidos. Y en esa tradición y camino eclesial, las teologías latinoamericanas han tenido un lugar predominante. Ciertamente, en la teología de la liberación ese ha sido su ADN: poner en el centro de su reflexión al pueblo crucificado, en palabras de Ignacio Ellacuría.

 

Quedó claro desde un principio —y no sin conflicto— que la pre-ocupación (indignación y praxis queremos decir) primera es la vida del pobre, y siempre en segundo lugar, la reflexión teológica que la acompaña o nace de ella. Por ello, Gustavo Gutiérrez decía que la teología de la liberación no se limita a pensar el mundo, sino que es parte de un proceso de liberación donde el mundo es transformado y eso es el Reino de Dios.[1] Siendo los pobres, no solo los protagonistas de este proceso de liberación, sino el “lugar vital”[2] para realizarla, de este modo, quedará claro que “lo primero es el compromiso de caridad… La teología viene después, es acto segundo”[3]. Es una teología que pone la reflexión al servicio del amor al pobre, es una intellectus amoris o como prefiere Jon Sobrino una intellectus misericordiae, ya que la misericordia no solo es la primera acción frente al mundo sufriente sino también la fuerza que organiza una praxis que busca enfrentarlo y erradicarlo.

 

Desde esta importante, continua y profunda tradición teológica liberadora se les pidió a varios teólogos y teólogas latinoamericanas que nos compartieran sus reflexiones en torno a la Dilexi te. Se les invitaba que pudieran escribir su sentirpensar cuando estuvieran leyendo esta obra. Aunque en muchos textos hay elementos que ayudan a analizar la exhortación apostólica esta no era la intención primera. Más bien se les pedía que, desde su experiencia teológica liberadora, al lado de los pobres y sufrientes, pudieran escribir algunas reflexiones que iban sintiendo y pensando cuando estaban leyendo la exhortación apostólica. Explicábamos en la invitación que sabíamos que el tema de los pobres no era para nuestras vidas un tema más, sino una dimensión propia de nuestras vidas, un factor que ha estructurado nuestras opciones más importantes en las distintas áreas de nuestras vidas. Así, les solicitábamos que desde su propia historia personal y por ende desde su propia manera de vivir el “amor a los pobres” escribieran su aporte.

 

Las y los lectores tienen en sus manos una obra que su “contexto vital” es la propia “opción de vida” por acompañar a los “pobres y sufrientes” en sus procesos de liberación de los autores y autoras y que en conjunto ha conformado un caminar latinoamericano lleno de esperanza y vida, pero también de persecución y resistencia. Y eso en conjunto es el cristianismo mismo histórico.

 

Son once textos, de cuatro mujeres teólogas y de siete teólogos, que aceptaron la invitación y desde su experiencia en el acompañamiento a “pobres y sufrientes” en nuestro continente dialogaron con el texto. Son artículos de diversa extensión, y con diferentes ángulos para dialogar, sin quitar con ello, rigurosidad y profundidad en sus reflexiones. Invitamos a una lectura con tiempo y sin prisas para que puedan disfrutar cada aporte. Seguramente después de leer esta obra podrán leer de un modo más profundo la exhortación apostólica Dilexi te.

 

[Tomado de la presentación del libro elaborada por Alejandro Ortiz]

 

Bajo la coordinación editorial de Alejandro Ortiz y Rosario Hermano, el libro ha contado con la dirección editorial de Pilar Torres Silva y consta de 206 páginas.

 

¡DESCARGUE EL LIBRO!



[1] Gutiérrez, G. (1972). Teología de la Liberación. Perspectivas. Sígueme. pp. 40-41. La cita completa es: “una teología que no se limita a pensar el mundo, sino que busca situarse como un momento del proceso a través del cual el mundo es transformado: abriéndose –en la protesta ante la dignidad humana pisoteada, en la lucha contra el despojo de la inmensa mayoría de los hombres, en el amor que libera, en la construcción de una nueva sociedad, justa y fraternal– al don del reino de Dios”.

[2] Sobrino menciona que para la teología de la liberación los pobres no solo son el sitz im leben sino también debe de recuperar el sitz im Tode, el lugar de la muerte, para su proceso de liberación.

[3] Cr. Gutiérrez, G. (1972). Teología de la Liberación. Perspectivas. Sígueme. p. 35.

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