[Por: Carina Furlotti]
Muchas veces escuchamos en nuestra vida cotidiana, ante diferentes situaciones, expresiones como “no hay salida”, “no sé por dónde se puede abrir una puerta” en tal situación, o “se abrió esta puerta cuando todas se cerraban”...
Una salida, una puerta que se abre como expresión de la posibilidad de algo nuevo, de algo mejor.
Este cuarto domingo de Pascua nos dice que Jesús es la puerta, una imagen no siempre muy recordada. Una puerta a la vista de todos; no es ningún pasadizo secreto sólo para entendidos, ni con dobles intenciones ni motivaciones ocultas que buscan engañar. Una puerta por donde entrar y salir, libremente. Una puerta donde encontrar lo más pleno de nosotros mismos y de los demás: la salvación, la vida abundante…
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