[Por: Ibsen X Hernández]
Nosotros, el pueblo afroecuatoriano, no somos un accidente de la geografía ni una nota al pie de los textos escolares que se leen sin detenerse. No somos una cifra ni una categoría residual en los censos. Somos memoria viva. Somos la consecuencia de uno de los procesos más violentos de la historia de la humanidad: desarraigo forzado, el secuestro sistemáticos de cuerpos y almas arrancadas de África y arrojada en el destino incierto al otro lado del océano. Somos la huella imborrable de este tránsito doloroso que pretendió convertirnos en mercancía, en herramienta, en sombra…
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