[Por: Ismael Braun]
La Iglesia, convocada a ser sacramento de salvación para el mundo, atraviesa hoy profundas tensiones internas que cuestionan su fidelidad al Evangelio. Entre estas heridas, el clericalismo y la autoreferencialidad se manifiestan como deformaciones estructurales que comprometen su misión histórica. Desde la Teología de la Liberación estos males no son meras fallas individuales, sino síntomas de una crisis más profunda: el alejamiento de la opción preferencial por los pobres y la domesticación del Evangelio al servicio del poder…
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