[Por: CEP - IBC]
La partida de Francisco resuena como un grito atronador en un momento del mundo en que la violencia, corrupción y desprecio proliferan, no ya como situaciones aisladas, sino como formas cada vez más legitimadas de existencia. Se discutirá si Francisco logró reformar
en mayor o menor medida las estructuras eclesiales, o si sus orientaciones teológicas revitalizarán realmente la vida cristiana. Sin embargo, es indiscutible su gran poder contracultural y contrahegemónico frente a las dinámicas globales de violencia, desigualdad y desprecio de la vida que parecen crecer en el mundo entero…
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