[Por: Luis Salas Rodríguez | Debates Indígenas]
La crisis económica y la falta de expectativas que atraviesa el país es el caldo de cultivo para que miles de venezolanos y venezolanas migren al Amazonas para dedicarse a la minería ilegal del oro. Ante la falta de oportunidades, desde jóvenes sin formación hasta delincuentes y profesionales se ven obligados a internarse en una mina para someterse a esta actividad insalubre. Las comunidades indígenas no escapan a esta dinámica: si no se convierten en mineros o hacen la vista gorda, saben que las mafias irán tras ellos. A la deforestación y la contaminación de los ríos con mercurio, la amenaza del ecocidio pende sobre cientos de comunidades…
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