Hora de desmitificar la jubilación de los Papas

07 de Setiembre de 2022

[Por: Óscar Elizalde Prada | El Tiempo]




¿ Renunciará el Papa Francisco? Las conjeturas sobre una posible dimisión del Obispo de Roma han dominado las informaciones que circularon antes, durante y, con toda seguridad, después del más reciente consistorio –el octavo de su pontificado–, celebrado en la tarde del 27 de agosto en la Basílica de San Pedro, cuando ‘creó’ a 20 nuevos cardenales, entre ellos el colombiano Jorge Enrique Jiménez, quien fuera arzobispo de Cartagena hasta marzo de 2021, cuando le fue aceptada la renuncia a su cargo episcopal por razones de edad, asumiendo la condición de ‘emérito’, que en el lenguaje común corresponde a la categoría de ‘jubilado’.

 

Si bien el rito de creación de los nuevos cardenales no representó ninguna novedad, sí lo fueron las tres particulares circunstancias que rodearon este consistorio: su inusual realización a finales del mes de agosto; la visita pastoral que hizo el Pontífice a la ciudad italiana de L’Aquila al día siguiente, donde se encuentra la reliquia de san Celestino V, el Papa que dimitió en 1294, y la convocatoria a los cardenales a una inédita reunión el 29 y 30 de agosto, para reflexionar sobre la nueva constitución apostólica Praedicate evangelium, que desde el 5 de junio ha dado paso a la esperada reforma de la Curia Romana. 

 

Entre cábalas y fuego amigo

 

De hecho, desde que Francisco anunció el 29 de mayo, en la Plaza de San Pedro, la realización de un nuevo consistorio, no han cesado las intrigas sobre el final de su pontificado. El portal brasileño AciDigital, por ejemplo, vaticinaba que “los tres eventos (…) de agosto, un mes en el que no suele suceder casi nada en el Vaticano, debido a las vacaciones de verano”, bien podrían ser un “preludio de la renuncia del Papa”.  

 

Las suspicacias in crescendo se han alimentado, además, de las informaciones que circulan sobre el deterioro de la salud del Papa argentino, afectado por molestias persistentes en una rodilla. La imagen del Papa en una silla de ruedas ha sido capitalizada por sus opositores al interior de la Iglesia –quienes, en general, no se sienten cómodos con sus reformas ni comulgan con sus iniciativas a favor de una “Iglesia de las periferias”, “pobre para los pobres”, servidora y “samaritana”: más preocupada por poner en práctica la misericordia que por juzgar. 

 

Son los mismos que han buscado posicionar la idea de un Papa decadente, con serias limitaciones para llevar adelante el gobierno de la Iglesia como sucesor de Pedro. Entre ellos, el cardenal alemán Walter Brandmüller, de 93 años, no tuvo reparos en filtrar las palabras que había preparado para intervenir en la cumbre de cardenales, en las que critica con severidad la inexperiencia de los “cardenales de las periferias” en el gobierno pastoral de la Iglesia: “todo esto tiene consecuencias graves, cuando estos cardenales de las periferias son llamados a la elección de un nuevo Papa”, se lee en el texto publicado el 31 de agosto por el vaticanista Sandro Magister en Settimo cielo. 

 

Muy distinta es la percepción de algunos cardenales latinoamericanos que conocen a Jorge Mario Bergoglio desde hace mucho tiempo. No solo apoyan y refrendan su gestión, sino que también consideran que aún tiene mucho por aportar, y está en condiciones para hacerlo. El hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, coordinador del consejo de cardenales que Francisco nombró para asesorarlo en la difícil tarea de la reforma de la Curia romana, asegura que “no estamos ante la última etapa de su pontificado; es otra etapa y, por consiguiente, todavía hay mucho por hacer para implementar la reforma, porque –aclara– la reforma no es la constitución (Praedicate evengelium), la constitución es una parte de la reforma”. Fue el mismo cardenal Rodríguez Maradiaga quien había ponderado a inicios de junio que “lo de la renuncia del Papa es una telenovela barata”.  

 

¿Mito o realidad?

 

El cardenal jesuita Pedro Barreto Jimeno, arzobispo de Huancayo (Perú), quien preside la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), también ha dicho al salir del Aula Nueva del Sínodo, tras los dos días de reuniones del Colegio Cardenalicio, que “el Papa, viéndolo de cerca y cómo está actuando, está en su plenitud humana, espiritual y sicológica. Pensar en una renuncia es algo que no podemos aceptar en este momento”. 

 

El purpurado es firme al decir que “estamos en muy buenas manos y la experiencia de este consistorio nos demuestra que tenemos, gracias a Dios, un Papa reconocido dentro del consistorio, al interior de la Iglesia y, sobre todo, desde la fe del pueblo latinoamericano, africano, europeo y de todos los continentes”. Por eso, apostilla Barreto, “debemos dejar a un lado aquellas voces discordantes que quieren que el Papa renuncie”. 

 

Consultado en varias oportunidades, durante las últimas semanas, sobre la posibilidad de abandonar la silla petrina, el propio Papa Francisco ha salido al paso de los aquellos que presagian –o tal vez anhelan– su pronta dimisión. “Nunca se me ha pasado por la cabeza. De momento no, de momento no. ¡De verdad!”, dijo sin titubear en una entrevista concedida a la agencia de noticias Reuters a inicios de julio. “No tengo ninguna intención de renunciar, por el momento no siento que el Señor me lo pida”, reiteró por esos días a las periodistas mexicanas María Antonieta Collins y Valentina Alazraki en otra entrevista para el canal de streaming ViX de Televisa-Univisión.  

 

Sin embargo, más allá de las tensiones internas, el reconocido periodista británico Austen Ivereigh, autor de El gran reformador (2014), Wounder shepherd (2019) y Soñemos juntos (2022) –tres obras fundamentales para aproximarse al itinerario y al pensamiento de Francisco–, considera que la posibilidad de su renuncia “no podría negarse, como tal, en el sentido de que el Papa ha dicho hace poco que ‘la puerta está abierta’, y que la renuncia de Benedicto XVI ha cambiado el Papado, pues todo Papa tendría que definir, en su momento, si tiene las fuerzas para continuar ejerciendo” su rol como sucesor de Pedro. Con todo, añade Ivereigh, “el Papa ha aclarado en estas últimas semanas que este no es el momento de renunciar". 

 

Papas eméritos

 

La expresión ‘emérito’ con frecuencia se asocia a los profesores universitarios que se jubilan con honores o méritos. En la Iglesia, el Código de Derecho Canónico (CDC) contempla que los obispos que cumplan 75 años de edad presenten su renuncia al Sumo Pontífice. También deben hacerlo quienes por enfermedad u otra causa grave, vean disminuida su capacidad para desempeñar la labor que les ha sido confiada. Una vez el Papa acepta su renuncia, el obispo se torna ‘emérito’. 

 

Sin embargo, en el caso de los Papas, no es usual que se considere su renuncia aunque la de Benedicto XVI y la de Celestino V no sean las únicas en la historia de la Iglesia. Tampoco ha sido tema de debate abierto el carácter vitalicio del papado, si bien una fuente vaticana –que ha solicitado no ser identificada– asegura que “sobre la renuncia de los Papas se habló mucho en Argentina en la época del Concilio Vaticano II. De hecho, una de las propuestas de la Iglesia argentina al Concilio era que no fuera vitalicio el puesto del Pontífice. Sin embargo, esto no se debatió en el Concilio y es un tema que Bergoglio seguramente conoce”.  

 

¿Existen razones para desmitificar la jubilación de los Papa? ¿Se podría llegar a asumir como normal la renuncia del sucesor de Pedro que, de este modo, opta por ser un Papa emérito? 

 

El CDC contempla que “si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”. 

 

El Papa emérito Benedicto XVI, al anunciar su renuncia el 10 de febrero de 2013, reconoció que ya no tenía fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. 

 

“Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”, dijo, indicando que “deberá ser convocado un cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice”.

 

En la conferencia de prensa que Francisco concedió el pasado 29 de julio a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo papal de regreso a Roma, tras su viaje apostólico a Canadá, cuatro de los nueve vaticanistas que intervinieron, indagaron sobre su salud, su eventual dimisión e, incluso, sobre las características de su sucesor. 

 

Y el Papa, al referirse a sus molestias en una rodilla, dijo que "no creo que pueda ir al mismo ritmo de los viajes que antes". A sus 85 años afirma, con sensatez y naturalidad, debe poner límite a sus esfuerzos: “tengo que ahorrar un poco para poder servir a la Iglesia o, por el contrario, pensar en la posibilidad de dar un paso al lado”. Y añadió: “con toda honestidad, no es una catástrofe, se puede cambiar de Papa, ¡no hay problema!”. 

 

El periodista y médico argentino Nelson Castro recoge en su más reciente libro La salud de los Papas (2020) –¡muy recomendado!– la entrevista que le hizo a Bergoglio, quien, por cierto, estuvo en el origen de su investigación: “tiene que escribir el libro de la salud de los Papas. Empiece por mí. Le cuento mis neurosis”, fueron sus palabras en octubre de 2017. El diálogo entre Castro y Francisco concluye así:


-¿Piensa en la muerte?

-Sí.

-¿Le teme?

-No, en absoluto.

-¿Cómo imagina su muerte?

-Siendo Papa, ya sea en ejercicio o emérito. Y en Roma. A Argentina no vuelvo. 

 

Aunque la reforma a la Curia romana no contempla la cuestión de los Papas eméritos, la magnitud de la decisión de Benedicto XVI, hace más de nueve años, “abrió el sendero de un nuevo tiempo en la milenaria historia de los pontificados. Con el valiente reconocimiento de su debilidad, ha escrito su mayor encíclica”, como aseguró Javier Darío Restrepo en las páginas de Vida nueva. 

 

“La puerta está abierta, es una opción normal, pero hasta hoy no he llamado a esta puerta”, ha dicho Francisco al responder la última pregunta de la rueda de prensa en el referido vuelo papal, camino a Roma. 

 

ÓSCAR ELIZALDE PRADA

Docente-investigador y director de Comunicación y Mercadeo de la Universidad de La Salle.


Pdta: “Mi gratitud a Luis Miguel Modino por su colaboración desde Roma para la realización de este trabajo”.

 

Publicado en: https://www.eltiempo.com/vida/religion/hora-de-desmitificar-la-jubilacion-de-los-papas-699664 

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