04 de Agosto de 2017
[Por: Alastair Crooke | Opinión]
David Stockman se refiere sistemáticamente al presidente Trump como “el gran perturbador”. Pero esa no es una cualidad indeseable, precisa. Por el contrario, es un mal necesario. Stockman señala (parafraseandome) que Trump representa la fuerza exterior, la externalidad, que empuja al “sistema mundial” hacia el borde del precipicio: dicho sistema debe ser empujado, ya que los sistemas se osifican en extremo, se encuentran demasiado insertos en su derrotero para poder ser reformados. No tiene gran importancia que los agentes de este proceso de mutación (el presidente Trump, en este caso) comprendan cabalmente su papel central, y lo jueguen de modo inteligente y sutil o de manera grosera y visible. Uno y otro modo sirven el objetivo. Y el objetivo es provocar la ruptura…
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[Por: Alastair Crooke | Opinión]
David Stockman se refiere sistemáticamente al presidente Trump como “el gran perturbador”. Pero esa no es una cualidad indeseable, precisa. Por el contrario, es un mal necesario. Stockman señala (parafraseandome) que Trump representa la fuerza exterior, la externalidad, que empuja al “sistema mundial” hacia el borde del precipicio: dicho sistema debe ser empujado, ya que los sistemas se osifican en extremo, se encuentran demasiado insertos en su derrotero para poder ser reformados. No tiene gran importancia que los agentes de este proceso de mutación (el presidente Trump, en este caso) comprendan cabalmente su papel central, y lo jueguen de modo inteligente y sutil o de manera grosera y visible. Uno y otro modo sirven el objetivo. Y el objetivo es provocar la ruptura…
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