24 de Febrero de 2017
[Por: Óscar Elizalde Prada | Vida Nueva Colombia]
“Ríos de sangre corren por las ‘venas abiertas’ de las cárceles brasileñas. Apenas despuntaba el nuevo año, cuando una ola de masacres al interior de varios centros de reclusión puso en evidencia la grave crisis del sistema penitenciario del país.
En el transcurso de las dos primeras semanas del año fueron asesinadas con sevicia 116 personas: 56 en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, en Manaus (Amazonas); 33 en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, en Boa Vista (Roraima); y por lo menos 27 en la Penitenciaría Estadual de Alcaçuz, en Nísia Floresta (Rio Grande do Norte), donde otros nueve fueron gravemente heridos. (…)”.
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[Por: Óscar Elizalde Prada | Vida Nueva Colombia]
“Ríos de sangre corren por las ‘venas abiertas’ de las cárceles brasileñas. Apenas despuntaba el nuevo año, cuando una ola de masacres al interior de varios centros de reclusión puso en evidencia la grave crisis del sistema penitenciario del país.
En el transcurso de las dos primeras semanas del año fueron asesinadas con sevicia 116 personas: 56 en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, en Manaus (Amazonas); 33 en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, en Boa Vista (Roraima); y por lo menos 27 en la Penitenciaría Estadual de Alcaçuz, en Nísia Floresta (Rio Grande do Norte), donde otros nueve fueron gravemente heridos. (…)”.
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