08 de Diciembre de 2016
[Por: Pedro Pierre]
“A Bruno lo conocí hace muchos años, poco después que nació especial en una familia amiga de Francia. Acaba de fallecer a los 42 años: ‘Él nos ha cambiado la vida; gracias a él hemos ido a lo esencial’, dice su padre. ‘Ha pasado a ser el centro y el criterio de nuestra familia’, decía su madre. Bruno tenía dificultad para caminar, expresarse, agarrar cualquier cosa; no veía ni oía bien. Pero gracias a sus padres y sus dos hermanos Bruno era una explosión de vida y de amistad. Cambiaron de casa para que pudiera jugar con los animales: perro, gato, conejos, borregos, gallinas… Aprendió de ellos las ganas de caminar, saltar, cantar, reír (…)”.
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[Por: Pedro Pierre]
“A Bruno lo conocí hace muchos años, poco después que nació especial en una familia amiga de Francia. Acaba de fallecer a los 42 años: ‘Él nos ha cambiado la vida; gracias a él hemos ido a lo esencial’, dice su padre. ‘Ha pasado a ser el centro y el criterio de nuestra familia’, decía su madre. Bruno tenía dificultad para caminar, expresarse, agarrar cualquier cosa; no veía ni oía bien. Pero gracias a sus padres y sus dos hermanos Bruno era una explosión de vida y de amistad. Cambiaron de casa para que pudiera jugar con los animales: perro, gato, conejos, borregos, gallinas… Aprendió de ellos las ganas de caminar, saltar, cantar, reír (…)”.
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