[Por: Marco Antonio Velásquez]
La frase es de Juan Pablo II y constituye la severa respuesta pontificia a la hecatombe que en el año 2002 se registraba en Estados Unidos, con la explosión de casos de pederastia. En ese contexto, Juan Pablo II convocó a un encuentro interdicasterial con los cardenales de Estados Unidos, reuniendo a 24 cardenales y obispos…
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