[Por: Jesús Lozano Pino | Fe Adulta]
El grito de la Tierra sacude a las parroquias: el giro radical de las comunidades locales que asumen la ecología integral como un mandato innegociable.
Hubo un tiempo en que el martirio cristiano se asociaba casi exclusivamente a la defensa dogmática de la fe o a la persecución política bajo regímenes totalitarios. Hoy, el mapa de la santidad y del sacrificio evangélico se está dibujando en un escenario distinto: el de los territorios en disputa, los ríos contaminados, las selvas esquilmadas y las comunidades desplazadas por el extractivismo feroz. Los nuevos testigos de la fe no mueren por negarse a adorar a un emperador, sino por negarse a adorar al dios dinero que destruye la casa común…
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