Cuando era una niña, hace ya muchos años, me preocupaba un pecado que nos describían como muy importante. Decían que existían diferentes categorías -de pecados-: de pensamiento, palabra, obra pero, el más terrible, era el de omisión.
Cuando era una niña, hace ya muchos años, me preocupaba un pecado que nos describían como muy importante. Decían que existían diferentes categorías -de pecados-: de pensamiento, palabra, obra pero, el más terrible, era el de omisión.






