En su carta a Ignacio Ellacuría del año 2006, cuando la Iglesia latinoamericana se prepara para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, el autor recuerda el espíritu de la Conferencia de Medellín y aporta su opinión acerca de como debe ser el texto de Aparecida y, especialmente, su espíritu.
En su carta a Ignacio Ellacuría del año 2006, cuando la Iglesia latinoamericana se prepara para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, el autor recuerda el espíritu de la Conferencia de Medellín y aporta su opinión acerca de como debe ser el texto de Aparecida y, especialmente, su espíritu.






