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El Barómetro 2013 de las Sociedades Civiles - La otra cara de la mundialización

[Autor Prueba]

PREFACIO
Por Pascal Boniface, Director del IRIS
Los medios de comunicación suelen hablar de revoluciones estratégicas que supuestamente han cambiado el mundo. Se dice que los acontecimientos han tenido tal impacto estructural que ya nada será como antes. Contrariamente a lo que se suele decir, el 11 de septiembre no modificó el orden mundial.
Si bien el impacto emocional de los atentados es incontestable, no ha modificado el equilibrio de fuerzas, el lugar que ocupan las grandes potencias en el tablero mundial o el carácter de los grandes conflictos a los que se enfrenta la humanidad. La última revolución estratégica fue la desaparición del mundo bipolar que puso fin al orden mundial que rigió el planeta durante cuatro a cinco décadas. Pero lo que es más importante, en el largo plazo, asistimos a dos revoluciones estratégicas que tienen un impacto geopolítico fundamental. 
La primera es la desaparición del monopolio de la potencia del mundo occidental que duró cinco siglos, desde fines del siglo XV hasta el siglo XX. Con los Grandes descubrimientos, los Europeos primero y luego los Norteamericanos, dominaron el mundo y fijaron sus propias agendas en este periodo. Con la globalización y la emergencia de otras potencias, este monopolio llega a su fin, de forma lenta y gradual pero inflexible.
Otra revolución estratégica de primera envergadura, cuyo impacto sobre la sociedad internacional es capital, se está produciendo de forma a la vez explosiva y gradual: es el fin del monopolio de los gobiernos sobre la información y la emergencia en todo el mundo de sociedades civiles que participan en el juego institucional de la gobernanza democrática.
Es una sociedad civil conformada por organizaciones sociales diversas (ONG, sindicatos, organizaciones profesionales, etc.), que contribuyen a la expansión de una opinión pública cada vez más informada. Cuando Gorbachov llega al poder en la Uniónsoviética, en 1985, la información de los miembros del Politburó del partido comunista de la Unión soviética, estaba controlada por media docena de funcionarios del ministerio de Relaciones exteriores, una situación que ya no sería posible hoy día. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación ha transformado por completo la relación entre información, gobierno e individuos. Exceptuando Corea del Norte, ya no existen Estados totalitarios en los que no exista un espacio público y opinión privada. Aún subsiste una diferencia considerable entre un Estado democrático y un Estado no democrático, pero en todas partes
se han conformado sociedades civiles. Los Chinos no votan libremente para elegir a sus dirigentes, pero sin embargo existen 600 millones de personas que tienen acceso a Internet a pesar de la censura existente en el país. Esto cambia por completo la relación de fuerzas entre ciudadanos y gobierno, el cual puede seguir reprimiendo, pero ya no puede hacerlo sin resistencia y sin obstáculos. En todos los países observamos el desarrollo de sociedades civiles que se manifiestan, los ciudadanos ya no admiten mansamente que se les impongan decisiones que afectan su presente y su futuro.
El desarrollo de las sociedades civiles depende de varios factores: en primer lugar depende de la historia política nacional y de los golpes que cada sociedad ha tenido que superar en el pasado. También depende de la tasa de alfabetización. No saber leer ni escribir limita la expresión política. El último factor es el desarrollo económico. Es difícil forjarse una opinión y expresarse cuando se tiene un dólar por día y por persona para vivir. La salida de la miseria de cientos de millones de individuos en los últimos 30 años tiene consecuencias políticas directas. 
Los recientes acontecimientos mostraron que de Ucrania a Brasil, de Turquía a China, de Tailandia a Senegal, las sociedades civiles toman el poder, expresan su voluntad y ya no admiten que un gobierno les dicte su conducta. Es una revolución estratégica sustancial. Las opiniones públicas han tomado el poder, ya no se puede planificar una política a largo plazo ignorándolas. Los gobiernos deben tener en cuenta a la opinión pública, tanto al nivel del país como a nivel internacional. Richelieu podía con cierta intuición llevar adelante la política internacional de Francia sin preocuparse de una opinión pública inexistente. En la actualidad, los gobiernos deben convencer a sus respectivas sociedades de la rectitud de su diplomacia y al mismo tiempo tener en cuenta las opiniones públicas exteriores. Los Estados Unidos de Georges Bush eran ciertamente una superpotencia, pero su super-impopularidad debida a la globalización de la información, los condujo a un impase que les obligó a cambiar de política. Incluso los Rusos o los Chinos, de quienes solemos decir que son insensibles al soft power, tratan de limitar las críticas de sus opiniones públicas e intentan convencerlas de la pertinencia de su diplomacia.
Existe una gran batalla internacional por conquistar los corazones y los espíritus, ya nada es como antes porque el precio de la impopularidad es sumamente elevado.
Actualmente, retomando la expresión de Zbigniew Bzrezinski, “En la era de la globalización, el conjunto de la humanidad es políticamente activa”.
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"Es el fin del monopolio de los gobiernos sobre lainformación y el surgimiento en todo el mundo desociedades civiles que participan en el juego institucional de la gobernanza democrática."
"Los recientes acontecimientos han mostrado que las sociedades civiles toman el poder, expresan su voluntad y ya no admiten que un gobiernoles dicte la conducta que deben seguir."

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