LA BENDICIÓN Y LA FIDELIDAD SE ENCUENTRAN - Pedro Trigo
[Autor Prueba]
LA BENDICIÓN Y LA FIDELIDAD SE ENCUENTRAN
Jesús vino al mundo por un encuentro de libertades
La primera palabra la tuviste tú que decidiste echar tu suerte con nosotros
Tú nunca abandonaste a tu creación: ella sigue en la existencia por tu amor constante
Tú nunca abandonaste a tu humanidad
por tu Palabra y por tu Espíritu la fuiste siempre guiando
lo hiciste en cada tiempo, con cada pueblo
una conducción personalizada
Siempre hubo personas que correspondieron a tu amor
Pero también es verdad que conforme avanzaba la ciencia y la técnica y crecía la riqueza
aumentaba la desigualdad y se profundizaba la opresión del hombre por el hombre
Los que se creían dueños del mundo llegaron a pensar que su fuerza era su dios
Se creyeron más allá del bien y del mal, dueños de la vida y de la muerte
Pero se hacían llamar bienhechores porque implantaron grandes mejoras para su provecho
Uno de esos imperios llegó a divinizar a su dirigente porque había traído al mundo
el don divino de la paz
la paz romana la implantaron las legiones que vencieron y desarmaron a todos
En ese momento, Padre, ustedes, la comunidad divina
decidió echar su suerte con la humanidad
Tu Hijo entraría en el mundo para salvarlo desde dentro, humanamente
Y obraste con la mayor discreción
La fuerza de tu Espíritu hizo fecundo el seno de una virgen
que concibió un hijo sin tener relaciones
Ella se turbó íntimamente preguntándose si el embarazo
era una monstruosidad de la naturaleza o un engendro del mal
Estando tan íntimamente desasosegada acudió a ti con confianza preguntándote qué era eso
y tú le hiciste saber que lo que se gestaba en su seno era de tu Espíritu
Ella, aquietada por tu Palabra, se abrió completamente a tu acción
y volcó toda su persona a ese acontecimiento que obrabas en ella
de manera que lo que había comenzado sin ella fuera también completamente suyo
Ella, portadora de ese misterio inefable, vivía llena de amor, un amor tierno y fuerte
Esta joven estaba desposada con un varón de la estirpe de David que notó esa gracia
que fluía discretamente de toda su persona y se sintió también agraciado por ella
pero poco después se percató también de que estaba embarazada
También él se quedó hondamente turbado porque si estaba embarazada
es que le había sido infiel
pero ¿cómo una mujer infiel puede trasuntar esa armonía tan dinámica y agraciadora?
Por esa doble seña contrastada que le traía perplejo y por el amor tan hondo que la tenía
no se atrevió a denunciarla
y decidió repudiarla en secreto, como si fuera él quien rompía el compromiso
Cuando lo había decidido, se acostó tristísimo aunque en íntima paz
y en sueños tú le hiciste saber que el hijo que se gestaba en su prometida no venía de varón
sino del poder de tu Espíritu
y le pedías que no tuviera recelo de recibirla en su casa y de recibir al hijo como suyo
que él como padre le tenía que poner el nombre y que tenía que llamarlo Jesús
porque él salvaría a su pueblo de sus pecados, él sería tu misma salvación
José también creyó en ti y en su mujer e hizo lo que le habías dicho
Tú uniste con el lazo indestructible de la fe a quienes habías unido antes con el del amor
Y así, tan humanamente, hizo tu Hijo su entrada al mundo
Señor, tu alternativa a las legiones romanas no fue un poder sobrehumano incontrastable
un poder justísimo y saludable que aniquilaría para siempre a los opresores
y al que todos se someterían a gusto, instaurándose una edad de oro
Tu alternativa a las legiones fue un matrimonio joven de aldeanos de una nación sometida
De ellos nacería tu mismo Hijo, pero de tal manera que nadie notaría nada
Tu Espíritu obraría en ellos con absoluta discreción
y ellos colaborarían con tu Espíritu tan personalizadamente que en verdad tu Hijo eterno
sería también su hijo, para todos, un campesino más
pero en realidad un hijo de la fe y el amor
que se levantó actuando ese amor y viviendo de esa fe
un niño completamente tuyo y entregado completamente a los demás, ante todo a sus papás
y luego a parientes y a los otros niños y a los vecinos y a los requerimientos de la realidad
Tu Hijo entró al mundo del modo más humano posible
como un encuentro exquisito de libertades
de tu libertad condescendiente y agraciadora y de la de esa pareja de campesinos
que supieron abrirse a lo insólito y recibir tu acción en ellos que desquiciaba sus vidas
como buena nueva para ellos y para el mundo
y se se pusieron decididamente a dar cauce a eso que tú obrabas en ellos y los sobrepasaba
Así entraba tu Hijo al mundo, abriendo la historia desde dentro
desde la capacidad que nos diste de decirte que sí y de secundar tu acción
Y así la acción más audaz y misericordiosa tuya
la que da la medida de tu entrega a la humanidad
una entrega que equivalía a ponerse en nuestras manos y quedar a nuestra merced
encontró en dos de nuestra familia humana apertura, correspondencia y disponibilidad total
ellos se abrieron a lo que los sobrepasaba, fueron capaces de verlo como bueno
y lo asumieron como suyo con sencillez y respeto
para que naciera y creciera como Hijo tuyo, como lo eran ellos, pero infinitamente más
Así Jesús nació como un encuentro de tu bendición del cielo y de la fidelidad de la tierra
Adoramos, Padre, esa voluntad tuya, esa audacia, de salir de ti y ponerte a merced nuestra
para que, al hacerse tu Hijo uno de nosotros, llegáramos a participar en él de tu comunidad
Sólo tú, Padre, pudiste soñar para nosotros un destino tan alto
Precisamente cuando nos veías caídos tan hondo
Padre, si sabías que el imperio se había endiosado
y que quitaría del medio a cualquiera que percibiera como no sometido a sus dictados
como una fuente libre de vida y de humanidad
¿cómo enviaste a tu Hijo sin estatuto de ciudadano, pobre, libre y desarmado
pura humanidad filial y fraterna
cuando los que mandaban se creían con poder para dejar con vida o matar?
¿Cómo corriste el riesgo de que mataran a tu propio Hijo por salvar a tus criaturas?
¿Tanto te importamos nosotros?
¿No podías salvarnos con menos riesgo, con menos costo?
Padre, después de entregarnos a tu Hijo nadie tiene derecho de dudar de tu amor
de que tu amor es incondicional, un amor infinito y eterno
En verdad que tú has echado la suerte con nosotros
sea buena o sea mala, te la juegas con nosotros
No nos queda más que adorarte, agradecerte y jugárnosla por ti
Pero al contemplar el misterio de la concepción de tu Hijo, de su gestación y nacimiento
reverenciamos admirados lo bien que comenzó todo
cómo tu designio fue acogido y correspondido
cómo te encontraste a una mujer y a un varón que fueron capaces de ponerse a tu altura
se sintieron absolutamente sobrepasados por el misterio que obrabas en ellos
y decidieron libremente dejar que obraras en ellos y ponerse a disposición de ti
Al obedecer encontraron la paz
y esa paz los capacitó para vivir lo extraordinario tan humanamente
que nadie percibió nada
y el niño creció como todos los niños de la aldea, sin nada que llamara la atención
de lo adecuado que era todo
todo daba de sí siguiendo el hilo de lo más dinámico de la realidad
el niño y sus papás dirigían la atención a lo que se traía entre manos
a lo que era bueno hacer en cada coyuntura
y a ti, la fuente sellada de todo y su destino
en quien se podía confiar siempre y que siempre daba las fuerzas necesarias
Realmente que la concepción, la gestación y el nacimiento de Jesús fue el encuentro
de la bendición del cielo y la fecundidad de la tierra
de tu bendición colmada y de la fidelidad sin sombra y humilde de dos de nuestra tierra
Gracias, Señor, por este comienzo que marcará para siempre la ruta y el destino
y que es nuestra esperanza
En estas horas negras ¡qué hermoso es recordarlo!
¡Qué fuerzas nos da para mantenernos fieles!
¡Qué decisivo es contemplarlo para no quedarnos fijos maldiciendo al fetiche!
¡para seguir nuestro camino con libertad
y hasta con la alegría que tú sabes dar en medio de la tormenta!
Saludo de Navidad enviado por Pedro Trigo sj