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TESIS DOCTORAL DE FERNANDO MOENDERO: EL PENSAMIENTO ESTRUCTURAL EN IGNACIO ELLACURÍA

Juan José Tamayo 1/octubre/2026

Deseo expresar mi agradecimiento por la invitación a participar en el tribunal para valorar académicamente la tesis doctoral de Fernando Monedero García sobre EL PENSAMIENTO ESTRUCTURAL EN IGNACIO ELLACURÍA.

  1. Felicito a los directores Carlos Fernández Liria y José Manuel Romero Cuevas por su excelente guía y el magnífico acompañamiento académico, que, conociendo como conozco sus reflexiones filosóficas, he podido comprobar a lo largo de la tesis. Felicito de manera muy especial al doctorando Fernando Monedero porque me ha permitido leer su tesis doctoral de principio a fin disfrutando y aprendiendo.

– Disfrutando de su lectura por lo bien que está escrita. Posee gran riqueza lingüística y luminosidad literaria, que es de agradecer tratándose de una investigación sobre un tema de gran complejidad. La redacción es impecable.

– Y aprendiendo. Fueron diez años de colaboración con Ignacio Ellacuría, de 1979 a unos días antes de su asesinato, en Congresos, obras colectivas y encuentros personales, y 47 años de lectura de su obra, libros y artículos sobre ella, y de participación en efemérides conmemorativas: 5 años, 10 años 20 años, 30 años de su asesinato…Y cuando creía que conocía el pensamiento de Ellacuría, leo esta tesis que me ha descubierto mis lagunas.

He aprendido mucho con la lectura de sus 466 páginas, muy bien articuladas, y 563 densas notas que no podemos pasar por alto -es en estas donde se encuentra el trasfondo de la tesis-, que es más la de un investigador senior y de una obra de madurez- y no te quiero llamar viejo, el viejo soy yo-, que la de un doctorando junior. A mí, ciertamente, me ha fascinado.

  1. ¿Por qué?

. Por el profundo conocimiento de Fernando Monedero del pensamiento de Ellacuría, y digo bien, pensamiento, y no solo filosofía, porque, como observa el doctorando, el pensamiento incluye al filósofo, al analista político, al científico social, al teólogo, al escritor, al profesor, al comunicador en los medios de comunicación, a la persona cristiana perteneciente a la Compañía de Jesús. etc.

. Por la hermenéutica creativa de la obra de Ellacuría:  la tesis no es una mera glosa de las ideas del investigado, sino una sistemática construcción teórica  sólidamente fundamentada.

. Por su objetividad no equidistante y el equilibrio no neutral, que huye de los adjetivos ditirámbicos y de la apologética discipular. No hay adjetivos altisonantes, sino exposición y análisis sólidos.

  1. La tesis establece conexiones entre las múltiples facetas de Ellacuría, a las que acabo de referirme (lo expresa muy bien el doctorando en este aforismo: “Ellacuría filosofaba políticamente y teologizaba filosóficamente” (p. 22), y lo sintetiza magistralmente en dos afirmaciones: “Su filosofía tiene como objeto la realidad histórica y su teología sitúa a Dios en la historia”.
  2. Además, pone en diálogo a Ellacuría con otros autores y otras tendencias filosóficas, políticas, económicas, sociales, teológicas, por ejemplo, con autores clásicos como Aristóteles, Descartes, modernos como Marx, actuales como Bloch, Benjamin, Adorno, Horkheimer, Marcuse, teólogos como Dussel, Gustavo Gutiérrez, Sobrino…

Esto se pone de manifiesta en las 563 notas que no se pueden pasar por alto porque en ellas se encuentran muchas claves hermenéuticas para entender el pensamiento de Ellacuría, ponerlo en contexto, así como el contenido de no pocas conversaciones personales con especialistas y conocedores de Ellacuría.

  1. A ello cabe añadir la investigación exhaustiva sobre la categoría “estructura” no sólo en Zubiri, su principal inspirador (sólo en “Sobre la esencia” aparece no menos de 312 veces la palabra), y en Ellacuría, sino también en otros autores y tendencias. Monedero entiende la “estructura” no como rasgo metodológico, sino como rasgo fundamental de la realidad (“Lo que no es estructura, no es realidad”, afirma).
  2. Me parece original la forma de tratar el tema de la “estructura” en el estructuralismo latinoamericano, que diferencia del estructuralismo francés de la década de los sesenta del siglo pasado y del zubiriano, y que define por “oposición a las teorías liberales de corte individualista”. Capta muy bien que el estructuralismo latinoamericano no nace en un contexto filosófico, sino económico y sociológico, y se caracteriza por:

–  un enfoque histórico-estructural en referencia a las estructuras económicas;

–  la perspectiva centro/periferia, desarrollo/subdesarrollo en una relación de causa afecto;

– una actitud no reduccionista, es decir, no mecanicista, ni determinista en lo económico. “el devenir histórico no depende solo de sus bases económicas” (p. 128 arriba).

Dos son las manifestaciones en las que el doctorando concreta el “estructuralismo latinoamericano”: la teoría de la dependencia y la teología de la liberación TL). Subraya la influencia de ambas en Ellacuría y las importantes aportaciones de este a la teología de la liberación.

Ellacuría asimila creativamente las líneas maestras de la Teoría de la Dependencia (TD): crítica del desarrollismo; jerarquía centro/periferia; noción de dependencia; comprensión histórico-estructural del subdesarrollo; la TD como un “dialogante crítico” del cristianismo a cuya luz reformula la idea de Dios, de Cristo, de la salvación, de la iglesia, de la praxis, de la pastoral. La TD, en fin, ofrece a la teología nuevas posibilidades para replantear las relaciones entre fe y praxis.

  1. Me parece original el tratamiento de la orientación histórico-estructural de la TL y muy pertinente la cita de Carlos Fernández Liria con la que inicia el capítulo dedicado a ella:

“A las ciencias sociales y a la filosofía política debería darles vergüenza que la idea de ‘pecado estructural’ solo haya sido pensada en serio en el marco de la teología […]. Mientras en la ética y la filosofía de la acción se hacía el idiota con el ‘dilema del prisionero’ […], durante toda la segunda mitad del siglo XX, el FMI no paraba de aplicar planes de ajuste estructural (p. 141 arriba).

La clave de la TL de Ellacuría, que destaca el doctorando es que se trata de una teología histórico-estructural:

-estructural, para subrayar la relación necesaria entre el desarrollo de unos pueblos y el subdesarrollo de otros;

– histórica, para mostrar que la dominación/dependencia no es una necesidad natural, sino el resultado de un proceso histórico injusto (p. 133).

  1. Llama la atención sobre la diferencia entre la teología moderna europea y la TL en general y en particular en Ellacuría: para la primera el eje central es el conflicto entre ciencia y fe, su actitud frente al modelo económico es neutral y la comprensión del ser humano pone el acento en lo personal, mientras que para la TL el eje fundamental es fe/justicia, opresión/liberación y la dimensión estructural, sin por ello descuidar la dimensión personal, la actitud ante el modelo económico capitalista es severamente crítica y la comprensión del ser humanos es estructural, sin descuidar lo personal.

A partir de aquí subraya la comprensión estructural que Ellacuría tiene de la liberación, de la justicia y de la injusticia, de la violencia y de la paz, del pecado y de la gracia, e incorpora un nuevo lenguaje: pecado estructural, liberación estructural, injusticia estructural.

Fernando Monedero aplica la comprensión estructural a cuatro categorías fundamentales del cristianismo y de la teología: Salvación, Jesús de Nazaret (“Por qué muere Jesús, por qué lo matan”, artículo en Christus), Dios y Pecado.

  1. Pero la tesis no se queda en el plano abstracto y puramente teórico, sino que en el último capítulo analiza la implicación ético-política del pensamiento estructural de Ellacuría, que se traduce en propuestas como las siguientes: “revertir la historia, subvertirla y llevarla en otra dirección”, “curar la civilización doliente”, “superar la civilización del capital”, “bajar a los condenados de la cruz”, “construir una civilización de la pobreza”, llevar a cabo una revolución estructural, una acción humanización, una transformación social e histórica.

¿Y todo esto para qué? Para evitar un final fatal. Brillante es el final como brillante es toda la investigación.

  1. Quiero terminar planteando una objeción al doctorando. Echo en falta en la tesis una referencia a la biografía de Ignacio Ellacuría, incluso una vinculación directa de su filosofía con su vida. Algo que no me parece ocioso, sino obligado. Creo que era Schelling quien decía que el tipo de filosofía que se hace depende del tipo de vida del autor. Afirmación que se hace realidad plenamente en Ellacuría, filósofo y teólogo político comprometido con la paz, la justicia, la libertad y la liberación de las mayorías oprimidas.

El carácter liberador que Ellacuría atribuye a la filosofía en su conocido artículo “Función liberadora de la filosofía” y que destacan el doctorando quizá sea la mejor hermenéutica de su vida, que terminó de manera trágica: no murió de muerte natural, sino que fue asesinado por el batallón más sanguinario del Ejército Salvadoreño, el Atlacatl, el 16 de noviembre de 1989 a los 59 años. Por eso lo mataron: porque fue honesto con la realidad, sincero para con Dios como persona religiosa, pensador crítico del poder y luchador en defensa de la transformación de las estructuras opresoras con su propuesta de la “civilización de pobreza” como respuesta a la civilización del capitalismo.

Espero que. en la publicación de la tesis, que bien segura llevará a cabo el doctorando, no eche en saco roto esta observación, ya que biografía y filosofía caminan parejas en Ellacuría.

Termino reiterando mi felicitación al doctorando Fernando Monedero y a sus directores Carlos Fernández Lieso y José Manuel Romero Cuevas.

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