“…Las mujeres han logrado abrirse camino, y cada
día más nos regalan aguas profundas con su estilo propio, que siempre se
expresa en registros más comprehensivos y aterrizados…”Armando Raffo, sj
El 7 de octubre, en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Córdoba, se inauguró el III Congreso de Teólogas Latinoamericanas y de habla alemana: “Dignidad y equidad. Justicia para las mujeres en la Iglesia y en la sociedad”. En dicha inauguración dieron la bienvenida el Cardenal Ángel Rossi, el Rector de la Universidad, y el Director de la Facultad de Teología. Con esto subrayo el carácter eclesial y oficial del evento. Así mismo, por supuesto, abrieron el III Congreso las teólogas presidentas de “Teologanda”, Argentina, y “Agenda”, Alemania. El clima muy sororal y fraterno de acogida, más allá de las credenciales académicas de las y los participantes ya presagiaba un hermoso encuentro. Y así fue.
Fueron días de fiesta: de celebración del conocimiento que se comparte generosamente, de la investigación seria, del compromiso eclesial y social de cien personas, el noventa por ciento éramos mujeres, de dos continentes, de diferentes nacionalidades. Destaco la internacionalidad del Congreso, y la integración de diversas generaciones, la participación de teólogas de toda América Latina, también de EEUU; por su parte, las teólogas alemanas, austríacas e italianas sumaban más de veinticinco, diez de las cuales eran de Agenda joven, pues las de larga trayectoria priorizaron la participación de las mismas. Por supuesto destaco el cálido encuentro de “teólogas amerindias” y por eso en la foto que encabeza este artículo, nos ven juntas a cinco de otros tantos países.[1]
¡Tanta diversidad y tanta colaboración y cercanía! Teologanda y Agenda vienen trabajando juntas desde hace muchos años con apoyo de la Fundación ICALA (Intercambio cultural Alemán-Latinoamericano), y de hecho muchas mujeres han podido doctorarse en Teología y Filosofía con becas de dicha Fundación, ya sea estudiando en sus países o en Alemania. A este III Congreso lo precedieron el I en 2008 en San Miguel, Provincia de BsAs y el II en el 2016 en la capital. En el primero no participé, sí en el segundo y en otro encuentro importante organizado por ICALA en Bogotá en 2018, siempre realizados en universidades católicas de los jesuitas.
Llama la atención la cantidad de teólogas europeas hablando perfecto español y conociendo nuestras realidades. Es que no sólo han estudiado el idioma, sino que han hecho pasantías y voluntariados con largas permanencias tantas en Latinoamérica.
He preguntado a varias: “¿Por qué vienen a nuestras tierras, por qué esas largas estadías y trabajos apoyando la promoción humana y en particular de las mujeres?” Las respuestas me resonaron especialmente: “porque nos interesamos por la Teología de la Liberación nacida en estas tierras”, “porque nos impactaba el compromiso eclesial, social y político”, “porque queríamos entender y aprender cómo vivían la fe y el trabajo por el reino de Dios” “…claro que ya no es igual…”
La realidad a los varios niveles que antes las animaba a “entender y aprender”, ha cambiado mucho y lo notan las teólogas europeas. Sin embargo, siguen interesadas en este “laboratorio del reino”, más allá de que los procesos no siempre catalicen bien y nuevas líneas globales amenacen abortarlos. Siguen dispuestas a venir y animar el pensamiento crítico y la resistencia.
La fundamentación para la convocatoria de este III Congreso decía: “La aspiración a la justicia no solo constituye un anhelo de todos los tiempos, hoy reclamado con insistencia, sino que también representa un imperativo evangélico que desempeña un papel crucial en el desarrollo de la misión eclesial. Este imperativo promueve una teología más incisiva, inclusiva y abierta a todas las voces históricamente marginadas. Dignidad y equidad serán los principios rectores que guiarán esta búsqueda. Esta reflexión transversalizará los debates de género y las problemáticas inherentes a la interseccionalidad que serán tratados como materia de análisis y estudio académico.”
El Congreso propiamente se desarrolló desde la mañana del 8 al mediodía del sábado 10, con las actividades académicas. En archivo adjunto pueden ver el cronograma, con los títulos y nombres de todos los panelistas. El primer día tras la conferencia inaugural a cargo de la Dra. Lisa Solwe Cahill, norteamericana: “La justicia como práctica transformadora”, con las pausas necesarias, contamos con dos paneles en la mañana y otro a la tarde, y luego muchas comunicaciones en simultáneo. El segundo día, escuchamos la conferencia de la teóloga Dra. Serena Noceti, italiana, siguieron los paneles 4 y 5 en la mañana, a la tarde las conferencias del teólogo Dr. André Musskopf, brasileño, y la filósofa Dra. Diana Maffía, argentina, luego el panel 6, tras cada conferencia y panel integrado por tres expositores, seguía el diálogo. También el segundo día hubo comunicaciones de investigaciones en simultáneo. El tercer día tuvo lugar el panel 7 y la relatoría final. Tras las palabras de cierre del Congreso, siguió un número musical, y finalmente tuvimos un encuentro de los participantes con el programa “Las casitas”, que trabaja con mujeres que han sido víctimas de trata.

Toda la organización del Congreso fue muy cuidada, no sólo en la selección de las temáticas y de los expositores de gran nivel académico. Pudo darse un ritmo sostenido e intenso, cuidando la puntualidad y los intercambios a través de una plataforma por la cual las preguntas eran enviadas y luego respondidas oralmente. Todo estuvo previsto para un excelente funcionamiento, así los recreos con sus cafés y los almuerzos en la propia Facultad, permitían el intercambio, en tanto las propuestas culturales ofrecidas, eran también espacios de camaradería.
Me gustaría finalmente recoger algunos subrayados de la relatoría de la Dra. Carolina Bacher. En cuanto a las temáticas de la realidad hizo un elenco de las mismas: las situaciones de trata, la guerra cultural conservadora, la invisibilización del cuidado, el abuso sexual y de otros tipos, los gemidos de la creación, la urbanización y sus peligros, la vida religiosa a través de la historia en estas tierras, las amas de leche en la colonia y después, las disidencias sexuales, el binarismo, las violencias emergentes, las agendas sinodales, la necesidad de derechos. En cuanto a los planteos conceptuales y propuestas: la justicia erótica, la justicia restaurativa, el buen vivir y la vida buena, el duelo por la tierra, la contemplación, el discernimiento, la apertura generativa, el lenguaje simbólico, la justicia ecológica, la ministerialidad, los modos de liderazgos, la no violencia. También el Congreso visibilizó compromisos vitales de diversos colectivos y en especial de las mujeres en varias áreas.
A unos días de distancia y re-cordando lo vivido, mi valoración y gratitud crecen. Las temáticas y los abordajes valientes evidencian que las mujeres hemos logrado abrir -nos- caminos y regalar -nos- aguas profundas…¡Buenas discípulas y amigas del Maestro nazareno!

[1] Isabel Iñíguez de Argentina, a mi derecha, a mi izquierda Paola Polo de Perú, Isabel Corpas de Chile y Tirza María Cristina Ventura de origen dominicano residente en Costa Rica. Un hermoso reencuentro luego de haber compartido otros en diversos Congresos y actividades propias de Amerindia.






