(Mari López Santos) Se adelantó a todos sin moverse del sitio. Miró al frente sin soltar la herramienta de trabajo. No gritó su descubrimiento; lo susurró, pero entre admiraciones y comillas: “¡Es el Señor!”.
(Mari López Santos) Se adelantó a todos sin moverse del sitio. Miró al frente sin soltar la herramienta de trabajo. No gritó su descubrimiento; lo susurró, pero entre admiraciones y comillas: “¡Es el Señor!”.






